North American Power Plants

Las centrales eléctricas de América del Norte y sus efectos en el cambio climático

El clima de nuestro planeta ha sufrido numerosos cambios con el paso del tiempo: se tienen documentadas desde eras glaciares hasta periodos interglaciares más cálidos (como el actual). Sin embargo, el periodo de calentamiento más rápido que se ha observado es el de décadas recientes, de modo que los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) [18, 19] han determinado en más de 90% las probabilidades de que la mayor parte del calentamiento actual obedezca a aumentos en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por actividades humanas, con el consecuente incremento en las temperaturas mundiales promedio y sus graves efectos en el clima terrestre.

Datos registrados por el IPCC muestran que la concentración de CO2 atmosférico ha crecido de un valor anterior a la era industrial de aproximadamente 280 ppm a alrededor de 379 ppm en 2005 (véase el cuadro 1.1), siendo las emisiones de la quema de combustibles fósiles la principal fuente de este gas de efecto invernadero. El sector de la energía es crucial a este respecto, pues da cuenta de más de 60% [20] de las emisiones mundiales de GEI. Como se indica en el apartado 3.3.5, este sector genera emisiones de todos los principales GEI, en particular de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, durante todo el ciclo de vida del combustible, desde su extracción hasta su quema. Las emisiones de GEI también dependen de factores externos como la condiciones meteorológicas, el crecimiento económico y los precios de los combustibles, entre otros.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE) [8], en 2005 Estados Unidos era el mayor generador mundial de emisiones de CO2 derivadas de la quema de combustibles, mientras que Canadá y México ocupaban el séptimo y el decimosegundo lugar, respectivamente. Por lo tanto, América del Norte era uno de los principales emisores del mundo de gases de efecto invernadero. En la gráfica 1.3 se observa que la contribución de América del Norte a las emisiones mundiales de GEI fue de 19.4% ese año. Canadá y México dieron cuenta cada uno de menos de 2%, en tanto que 16% correspondió a Estados Unidos. Ese mismo año, las emisiones de GEI procedentes de la generación de energía eléctrica a base de combustibles fósiles en la región constituyeron 6% de las emisiones mundiales de GEI. Los datos a partir de los cuales se elaboró esta gráfica se compilaron con base en las seis principales categorías definidas por el IPCC (energía, procesos industriales, uso de solventes, agricultura, cambio de uso de suelo y silvicultura, y desechos) y en el cálculo global de emisiones de GEI del Instituto de Recursos Mundiales [21].

La gráfica 1.4 muestra las emisiones de CO2 per cápita procedentes de la generación eléctrica a partir de combustibles fósiles en América del Norte para el periodo 1990-2007. Los datos con los que se elaboró esta gráfica se tomaron de los informes generados por los inventarios de emisiones de GEI de cada país [22, 23, 24]. Se observa una tendencia ligeramente a la baja en los tres países a partir del año 2000, aunque los datos también sugieren que tales emisiones se incrementaron entre 1990 y 2000. Los valores de las emisiones per cápita de CO2 calculados con base en los datos de 2005 que se usaron para el presente informe fueron de 3.75, 8.07 y 1.12 t/habitante para Canadá, Estados Unidos y México, respectivamente, lo cual se apega bastante a los valores obtenidos de los inventarios nacionales e indicados en la gráfica.

Estados Unidos

En el periodo 1990-2005, las emisiones de GEI en Estados Unidos se incrementaron alrededor de 16%, para colocar a este país a la cabeza de los principales emisores del mundo, con más de 16% de las emisiones mundiales de GEI [21, 24]. Tal crecimiento en las emisiones estadounidenses de GEI había sido constante desde 1990 (en promedio, 1.5% anual), pero a partir de 2000 se registró una desaceleración notable, al aumentar sólo 2% en los cinco años transcurridos de 2000 a 2005, lo cual al parecer puede asociarse con una inversión en las tendencias de emisión de los sectores industrial y de transporte.

En 2005, la emisiones estadounidenses de GEI per cápita fueron de 23.8 toneladas de CO2-eq por habitante. Del total de emisiones de GEI ese mismo año, el CO2 representó 85.6%. Responsable de 21% de las emisiones mundiales de CO2 atribuibles a la quema de combustibles en 2005, Estados Unidos es el principal emisor mundial de CO2 [8].

La mayor parte de las emisiones totales de GEI del país provinieron de actividades relacionadas con la energía (86.7% del total). El subsector de generación de energía eléctrica representó 39.1% de las emisiones de GEI del sector de energía, de modo que poco más de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos fueron consecuencia de la generación de electricidad. Este sector originó 39.3% de las emisiones nacionales de CO2 [24], mismas que representan 99.4% de las emisiones totales de GEI del sector. En 2005, las emisiones de CO2 per cápita y por PIB de la generación de electricidad ascendieron a 8.01 t/habitante (véase la gráfica 1.4) y 191 g/$EU, respectivamente.

Siguiente