Antecedentes

La recolección, gestión y tratamiento de aguas pluviales urbanas continúa siendo un desafío perdurable para los ecosistemas acuáticos, gobiernos municipales y residentes atendidos. A menudo, después de una tormenta, el agua de lluvia escurre desde techos y superficies impermeables hasta encontrar su camino para llegar al alcantarillado. Cabe señalar que cerca de 35 por ciento de esos escurrimientos de aguas pluviales urbanas proviene de los techos. Como las escorrentías de aguas de lluvia y el alcantarillado sanitario están separados sólo de manera parcial, con frecuencia esas aguas pluviales se mezclan con aguas negras y se desbordan y llegan a barrancos y arroyos o se descargan (sin tratar) directamente al lago desde la planta de tratamiento.

Ello puede ocasionar:

  1. inundaciones de sótanos y filtraciones en los cimientos que se traducen en seguros más costosos y una disminución de la respectiva cobertura para residentes y empresarios;
  2. contaminación de los ecosistemas de arroyos y lacustres con aguas negras y escorrentías superficiales, lo que obliga a cerrar playas y sitios recreativos afectados;
  3. la necesidad de mayores desembolsos de capital para construir costosos depósitos subterráneos y capacidad de tratamiento, lo que exige construcciones y excavaciones en comunidades urbanas.

Por añadidura, el cambio climático se manifiesta en tormentas que vienen ocurriendo con mayor frecuencia e intensidad. Por desgracia, las soluciones convencionales, como separar los drenajes sanitarios y construir nuevas opciones de depósito subterráneo, resultan costosas para los contribuyentes, perturban la vida cotidiana de los residentes y empresas locales y consumen mucho tiempo para su planeación y construcción.

En el pasado, numerosos programas municipales de depósitos de agua de lluvia, aunque muy extendidos, resultaron del todo ineficaces. Los tanques residenciales para captación agua de lluvia ordinarios, distribuidos por medio de programas municipales o adquiridos en el mercado por los propietarios de la vivienda, no cuentan —por ser demasiado pequeños— con la capacidad necesaria. Además, no suelen vaciarse con frecuencia, por lo que resultan inapropiados o no están listos para capturar las escorrentías de aguas pluviales cuando más se necesita. El proyecto piloto RainCAP se creó especialmente para resolver estos problemas persistentes mediante el control automatizado de los citados tanques, lo que entraña aumentar al máximo la capacidad de recolección y recopilar conjuntos de datos integrales.

Metas

  1. Demostrar, medir e identificar los beneficios económicos y ambientales que se desprenden de sistemas de gestión de aguas pluviales automatizados, en tiempo real.
  2. Procurar la participación de la comunidad de Riverdale y la expansión del proyecto
  3. Reducir las descargas de aguas pluviales en alcantarillas y arroyos locales.

Actividades principales

  1. Movilización de la comunidad y otros aliados para lograr su participación y respaldo del proyecto.
  2. Instalación y puesta en marcha del sistema automatizado RainGrid en quince hogares de Riverdale.
  3. Publicación y difusión de los resultados del proyecto piloto Toronto RainCAP.

Resultados

  1. Creación de una red de respaldo para la instalación de tanques de captación de agua de lluvia automatizados y la gestión de aguas pluviales en el ámbito residencial.
  2. Contratación, instalación y demostración de la tecnología RainGrid en quince hogares de Riverdale.
  3. Recolección de datos en tiempo real sobre la gestión residencial de aguas pluviales en quince hogares. Ello comprende el total de aguas pluviales desviadas del alcantarillado y el total empleado para uso residencial.
  4. Logro de apoyos comunitarios y municipales para expandir el proyecto y alcanzar 100 hogares y otras comunidades.
  5. Elaboración de un informe final que documente resultados, lecciones y potencial.