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Boletín

Día Internacional del Aire Limpio 2022: “Compartiendo el aire en América del Norte”

Hoy, reunidos en Washington, D.C. para celebrar el Día Internacional del Aire Limpio: por un cielo azul, con el tema de este año: “El aire que compartimos”, reconocemos las acciones realizadas a lo largo de varias décadas mediante alianzas y asociaciones que han favorecido en forma significativa la calidad del aire en América del Norte. También reconocemos que abordar los desafíos persistentes vinculados a la mejora de la calidad del aire puede contribuir al logro de importantes beneficios colaterales en materia de cambio climático, al mejoramiento de la salud de nuestras comunidades y al fomento de la justicia ambiental, todo ello por medio de una colaboración aún más estrecha lo mismo al interior que a través de las fronteras.

La contaminación atmosférica sigue representando un severo desafío mundial que, por su dimensión transfronteriza, entraña repercusiones de gran alcance y supone uno de los mayores riesgos medioambientales para la salud humana. Origen de aproximadamente siete millones de muertes prematuras cada año, la mala calidad del aire figura entre las principales causas de mortalidad y enfermedad evitables en el mundo.

En vista de que 90 por ciento de la población mundial vive en zonas cuyo aire supera los límites de contaminación establecidos en las directrices sobre calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y puesto que la contaminación atmosférica ocupa el cuarto lugar entre los factores de riesgo de muerte, hace tres años la Asamblea General de las Naciones Unidas hizo sonar las alarmas e instituyó el 7 de septiembre como el día dedicado a sensibilizar, aumentar la conciencia y movilizar acciones para hacer frente a la contaminación atmosférica.

Cada vez es mayor el nivel de conciencia en torno a la calidad del aire y la naturaleza interconectada y transfronteriza de sus dimensiones ambientales, de salud humana y climáticas; asimismo, resulta clara la necesidad de actuar con mayor rapidez, determinación y en conjunto para implementar intervenciones significativas a escala regional. Ya sea debido a la mejora en la calidad del aire derivada de la disminución de las emisiones durante el confinamiento en la primera fase de la pandemia, o como consecuencia de la propagación por toda la región de humo tóxico resultante de los cada vez más frecuentes incendios forestales, lo cierto es que se observa un cambio en la percepción social ante las emergencias asociadas a la calidad del aire, mismas que generan una creciente preocupación por las comunidades afectadas en toda América del Norte, al tiempo que suscitan un llamado de atención y plantean la necesidad de una intervención urgente y coordinada en toda la región.

Las acciones individuales y colectivas que se han llevado a cabo en favor de una mejor calidad del aire en el subcontinente —como las facilitadas por la CCA con miras a promover el monitoreo de la calidad del aire, elaborar un marco coordinado para la medición de la contaminación atmosférica y poner a disposición de los países y las partes interesadas datos comparables y compatibles— han permitido optimizar la toma de decisiones; aumentar la transparencia; lograr una mayor conciencia ciudadana en cuanto a la problemática de la calidad del aire, e impulsar el monitoreo y seguimiento de los avances registrados en Canadá, Estados Unidos y México.

Con miras al futuro, América del Norte —en tanto región— tiene un claro papel que desempeñar como líder y agente catalizador en la mejora de la calidad del aire a escalas regional y mundial, al tiempo que impulsa acciones para enfrentar el cambio climático y promueve la justicia ambiental, trabajando horizontalmente en todos los sectores y también en sentido vertical en todos los niveles de gobierno.

Como voceros de la Comisión para la Cooperación Ambiental, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en América del Norte y el Instituto de Recursos Mundiales, tenemos el orgullo de reunirnos hoy en Washington, en compañía de expertos y representantes de los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México, con el fin de celebrar el Día Internacional del Aire Limpio: por un cielo azul. Aprovechamos la oportunidad para dar a conocer y compartir los grandes avances que nuestros esfuerzos colectivos han contribuido a lograr en términos de reducción de la contaminación atmosférica en el subcontinente, y —más importante— para refrendar que continuaremos reuniendo a expertos, responsables de la definición de políticas y grupos de interés en el análisis de vías para fortalecer la colaboración en el futuro, de forma que podamos sortear las dificultades relacionadas con la contaminación atmosférica en América del Norte y allende.

Además de ocuparse de la contaminación persistente y, con ello, abonar a la salud de las comunidades y fomentar la justicia ambiental, los esfuerzos que realizamos de manera conjunta en pro de una mejor calidad del aire en la región también contribuyen a promover la protección de la biodiversidad y atender las dimensiones interconectadas de nuestras políticas medioambientales por cuanto a su repercusión en materia de cambio climático.

Si bien el Día Internacional del Aire Limpio es un recordatorio de “El aire que compartimos”, también nos recuerda que nuestras responsabilidades hacia nuestro entorno, nuestro futuro, nuestras comunidades y el bienestar de las generaciones por venir son prioridades urgentes que dependen de las decisiones que tomemos ahora. Con la mirada puesta en las próximas décadas de política y acción, debemos actuar con audacia; aprovechar nuestros éxitos; reflexionar acerca de los desafíos pendientes, y tener el valor y la determinación necesarios para afrontar el presente.

“La adopción de medidas relativas a la calidad del aire va mucho más allá de simplemente mejorar el aire que respiramos: la calidad del aire se relaciona de manera intrínseca con nuestras condiciones climáticas y nuestra biodiversidad, y reviste fundamental importancia para aumentar la resiliencia de las comunidades menos favorecidas y vulnerables.” – Jorge Daniel Taillant, director ejecutivo de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA)

“En América del Norte, gobiernos y otros sectores de interés cuentan con una rica y larga trayectoria de colaboración y acciones conjuntas orientadas a abordar la contaminación del aire, lo mismo en territorio nacional que más allá de sus fronteras. Mucho puede aprenderse de esta experiencia regional para su adopción en lugares del mundo donde la limpieza del aire continúa siendo un urgente desafío ambiental, de salud y de desarrollo.” – Barbara Hendrie, directora de la Oficina Regional para América del Norte del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA-ORPAN)

“Cada año, la contaminación atmosférica provoca alrededor de siete millones de muertes prematuras, 90 por ciento de las cuales tiene lugar en países de ingresos bajos y medios. En aras de la salud, el clima y la justicia en el ámbito mundial, hemos de colaborar en todas las escalas para recopilar y compartir datos, realizar investigaciones e intercambiar mejores prácticas que, en conjunto, nos permitan limitar sus fuentes. La contaminación del aire no respeta sectores o fronteras geográficas, por lo que tampoco las soluciones a esta problemática pueden circunscribirse geográficamente.”  – Ani Dasgupta, presidente y director ejecutivo del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés)

Cielo despejado y azul

Declaración conjunta en el Día Internacional del Aire Limpio: por un cielo azul, por el director ejecutivo de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), Jorge Daniel Taillant; la directora de la Oficina Regional para América del Norte del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA-ORPAN), Barbara Hendrie, y el presidente y director ejecutivo del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), Ani Dasgupta

Acerca de la CCA

La Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) es una organización intergubernamental establecida en 1994 por Canadá, Estados Unidos y México en virtud del Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN), convenio paralelo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en materia de medio ambiente. A partir de 2020, con arreglo al nuevo Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), la CCA se rige por el también nuevo Acuerdo de Cooperación Ambiental (ACA), que la reconoce y establece los términos para continuar su funcionamiento. La CCA reúne a una amplia diversidad de interesados —incluidos el público en general, comunidades indígenas, jóvenes, organizaciones no gubernamentales, académicos y empresarios— en busca de soluciones para proteger el medio ambiente compartido de América del Norte y, al mismo tiempo, fomentar un desarrollo sustentable en la región en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

La CCA está regida y financiada a partes iguales por los gobiernos de: Canadá, a través del ministerio federal de Medio Ambiente y Cambio Climático (Environment and Climate Change Canada, ECCC); los Estados Unidos de América, por medio de la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA), y los Estados Unidos Mexicanos, mediante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

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