La vaquita (Phocoena sinus) es el cetáceo pequeño en mayor peligro de extinción del mundo (Turvey et al., 2007),
con la distribución más restringida de todos los cetáceos y una población que —según se calcula— se limita
actualmente a unos 150 individuos (Jaramillo-Legorreta et al., 1999; Jaramillo-Legorreta et al., 2007). Para evitar
su extinción, es urgente la cooperación internacional tanto técnica como económica.
Se ha demostrado científicamente que la vaquita está en peligro de extinción, sobre todo a causa de su mortalidad
incidental en redes de enmalle para la captura de peces y camarón. La vaquita está incluida en la lista de especies
en peligro crítico de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), como especie en peligro
de extinción en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2006 y como especie en peligro en la Ley de
Especies en Peligro de Extinción (Endangered Species Act) de Estados Unidos. Para salvar a la vaquita ya no son
necesarios más datos científicos, aseguran los expertos; se conocen los medios precisos y más bien lo que se
requiere es la adopción inmediata de medidas a efecto de eliminar su mortalidad en redes de enmalle. Luego de
eliminar esta mortalidad se requerirá un programa de recuperación de la especie que deberá incluir tres elementos:
i) alternativas socioeconómicas factibles y concretas para quienes se ganan la vida pescando en el Alto Golfo de
California, ii) la disponibilidad y el uso de artes de pesca alternativos que eviten la captura incidental de la vaquita
y iii) la aplicación y cumplimiento continuos de la legislación ambiental, a fin de asegurar que no haya redes de
enmalle en el hábitat de la vaquita.
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