Esta corpulenta ardilla se considera una especie crucial en sus ecosistemas, ya que muchos animales (por ejemplo, aguililla real, tecolote llanero, serpiente de cascabel y zorra norteña) dependende su supervivencia.
Desafortunadamente, la supervivencia del perrito de las praderas de cola negra en el largo plazo está amenazada por enfermedades, programas de control de pequeños mamíferos y la cacería recreativa. A pesar de que las investigaciones han demostrado que la competencia entre el perrito de las praderas y el ganado es reducida, los programas de erradicación continuos han tenido un impacto significativo en la especie. Hasta en tierras públicas —incluidos parques nacionales— en Estados Unidos se han puesto en marcha programas de control de la especie.
Además, se estima que en regiones habitadas por la especie alrededor de una tercera parte de la superficie se ha destinado a presas y sistemas de suministro hídrico, desarrollos urbanos, tierras de cultivo y pastizales inducidos o cultivados. Los científicos calculan que el perrito de las praderas ocupa sólo dos por ciento de lo que fuera su rango de distribución histórico.
El PAANC se propone específicamente compartir protocolos de mapeo y monitoreo; crear un banco de información con materiales educativos y de divulgación; fomentar la regulación de la matanza intencional; definir la densidad de la población y zonas de hábitat prioritarias, y educar a los responsables de la toma de decisiones respecto de la importancia de la especie para la biodiversidad de los pastizales.
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