Revela el informe más reciente sobre contaminación industrial en América del Norte efectos en nuestro entorno acuático compartido

  • En 2006, los establecimientos industriales de América del Norte registraron emisiones contaminantes directas a aguas superficiales por más de 228 millones de kilogramos.
  • Además de las emisiones directas al agua, al menos 133 millones de kilogramos de contaminantes se transfirieron a los sistemas de alcantarillado o de tratamiento de aguas residuales.
  • De acuerdo con los registros, 90 por ciento de los volúmenes descargados en aguas superficiales corresponde a sólo dos contaminantes —compuestos nitrados y amoniaco—, ambos relacionados con la eutrofización y las “zonas muertas” que afectan los sistemas acuáticos de América del Norte.
  • En el informe se ponen de relieve las fuentes de los contaminantes —incluidos metales pesados— que se encuentran en dos importantes sistemas fluviales transfronterizos: las cuencas de los ríos Bravo y Columbia.

Montreal, a 12 de abril de 2011. El número 13 de la serie En balance, publicado hoy por la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), ofrece el panorama más completo de la contaminación industrial en toda América del Norte, ya que documenta las emisiones y transferencias de 5,700 millones de kilogramos de contaminantes generadas por los establecimientos que presentan informes a los programas de registro de emisiones y transferencias de contaminantes (RETC) en Canadá, Estados Unidos y México.

El informe de este año contiene un análisis de los más de 228 millones de kilogramos de emisiones contaminantes a aguas superficiales registrados en los tres países. En balance da a conocer que tan sólo dos (compuestos nitrados y amoniaco) de las 256 sustancias químicas emitidas a aguas superficiales representaron 90 por ciento del volumen total. Estos contaminantes se relacionan con una mayor presencia de floraciones de algas nocivas e incluso tóxicas que ocasionan “zonas muertas” —es decir, áreas desprovistas de oxígeno— en los sistemas acuáticos, fenómeno que afecta cada vez más a los cuerpos de agua en los tres países.

Además de las emisiones directas a aguas superficiales, más de 133 millones de kilogramos de una amplia variedad de contaminantes se transfirieron al sistema de alcantarillado o a plantas de tratamiento de aguas residuales. Dependiendo de que si se les trata, y en dado caso, del tipo de tratamiento al que se les somete, estos contaminantes pueden también a la larga acabar descargados en aguas superficiales.

La información sobre emisiones al agua también revela lagunas significativas en el rastreo de la contaminación industrial de América del Norte como consecuencia de las exenciones de registro para ciertos sectores y contaminantes en cada país, a lo que se suma el registro incompleto por parte de algunos establecimientos. Por ejemplo, las plantas públicas de tratamiento de aguas residuales representaron 44 por ciento del total de emisiones registradas, pero los datos proceden casi de manera exclusiva de establecimientos canadienses. En Estados Unidos, tales sistemas están exentos de presentar informes sobre emisiones y transferencias de contaminantes, y en México fueron muy pocas las plantas tratamiento de aguas residuales que presentaron estos informes en 2006. Además, los compuestos nitrados y el amoniaco —los dos contaminantes emitidos al agua en mayores proporciones por los establecimientos canadienses y estadounidenses— están exentos de registro en México.

“La eficacia de la cooperación regional en materia ambiental depende de contar con datos comparables y completos”, señala el director ejecutivo de la CCA, Evan Lloyd. “La CCA se dedica a apoyar la colaboración continua de nuestros tres países a fin de mejorar esta información. En balance y los datos y análisis trinacionales de la CCA constituyen una importante herramienta para que los gobiernos, el sector industrial y la ciudadanía aborden el problema de la contaminación y aseguren la salud de las comunidades y los ecosistemas.”

Esta edición de En balance presenta dos estudios de caso en los que se examinan las emisiones de contaminantes a las cuencas hídricas binacionales de los ríos Bravo y Columbia, y se ponen de relieve contaminantes de interés especial, incluidos metales tóxicos como el plomo, el cromo y el mercurio, y sus compuestos. Por vez primera, al combinar la capa cartográfica de cuencas hidrográficas del Atlas ambiental de América del Norte, de la CCA, con los datos integrados del RETC de América del Norte, resulta posible ubicar fuentes de contaminación que afectan a cada uno de estos dos sistemas fluviales compartidos. El informe muestra, por ejemplo, que la mayoría de las emisiones registradas de dos metales tóxicos —mercurio y plomo— a los ríos Columbia y Bravo provienen de fuentes ubicadas en Canadá y México, respectivamente.

Los distintos requisitos de registro revelan lagunas en la información

El panorama general de las emisiones y transferencias de contaminantes en América del Norte que En balance ofrece, muestra que entre los sectores industriales que registraron mayores volúmenes figuran la minería de minerales metálicos y las actividades relacionadas con la extracción de petróleo y gas, la generación de electricidad a partir de combustibles fósiles, la industria química y las industrias metálicas básicas. Sin embargo, los requisitos de registro para los distintos sectores y contaminantes varían según el país, lo que pone al descubierto importantes deficiencias o lagunas en el rastreo de la contaminación industrial a escala de América del Norte. Por ejemplo:

  • El sector de extracción de petróleo y gas está exento de registro en el Inventario de Emisiones Tóxicas (Toxics Release Inventory, TRI) de Estados Unidos, al igual que ocurre con el ácido sulfhídrico (o sulfuro de hidrógeno), el contaminante registrado en mayores proporciones por ese mismo sector en Canadá. En México, por su parte, dicho sector no registró emisión alguna de ácido sulfhídrico en el Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC) en 2006.
  • Algunos de los contaminantes tóxicos registrados en mayores volúmenes en Canadá y Estados Unidos —como el disulfuro de carbono, los compuestos de zinc, el metanol y el ácido clorhídrico— están exentos de registro en el RETC mexicano. En consecuencia, luego de la transferencia de estos contaminantes a través de la frontera con México —caso, por ejemplo, del zinc que se transfiere de Estados Unidos a México para su disposición o reciclaje—, resulta imposible rastrearlos.

Los gobiernos están logrando avances para subsanar estas deficiencias, con medidas que incluyen la eliminación de exenciones para ciertos sectores y la incorporación de sustancias a la lista de contaminantes sujetos a registro. Así, por ejemplo, el Inventario Nacional de Emisiones de Contaminantes (National Pollutant Release Inventory, NPRI) de Canadá recientemente eliminó la exención aplicable a la disposición de residuos mineros y roca residual. Considerando los datos registrados en 2006 por las minas de metales estadounidenses, esta medida encierra un potencial importante para tener un panorama más completo de las emisiones del sector minero y el manejo de contaminantes de particular preocupación. Las minas de metales ubicadas en los estados de Alaska, Nevada, Utah y Arizona, por ejemplo, registraron emisiones al suelo —a menudo en acumulaciones de desechos o áreas al descubierto— de millones de kilogramos de metales pesados, incluidos compuestos de plomo y mercurio, ambos contaminantes tóxicos persistentes y bioacumulables.

Consulte en línea los datos del RETC de América del Norte

Los datos que el informe En balance contiene pueden consultarse en el sitio En balance en línea de la CCA, que se actualiza cada año y permite a los usuarios:

  • Consultar información sobre emisiones y transferencias de contaminantes industriales.
  • Generar informes en diversos formatos, incluidas gráficas de pastel y hojas de cálculo.
  • Crear mapas y visualizarlos por medio de Google Earth.
  • Analizar los datos del RETC respecto a otra información, como cuencas hidrográficas, ríos y lagos y centros de población, usando datos geoespaciales del Atlas ambiental de América del Norte.